Síntomas iniciales de la Esclerosis Múltiple: señales de alarma que debes conocer.

La Esclerosis Múltiple puede presentarse con síntomas muy variados, lo que ha llevado a llamarla la “enfermedad de las mil caras”. Los primeros signos pueden ser leves y poco específicos, pero reconocerlos permite un diagnóstico temprano. Entre estos posibles síntomas, los más comunes son:

  • Visión doble (diplopía) o pérdida temporal de visión
  • Debilidad en una parte del cuerpo
  • Alteraciones en el control miccional (urgencia, dificultad para vaciar la vejiga)
  • Entumecimiento u hormigueo
  • Problemas de equilibrio o coordinación
  • Fatiga intensa sin causa aparente

 

Estos síntomas pueden aparecer de forma intermitente o durante un brote inicial.

Sin embargo, esta enfermedad tiene multitud de posibles síntomas a parte de los ya mencionados que se irán desarrollando según evolucione la enfermedad: entumecimiento, dolor, otras alteraciones de la vista, falta de coordinación, espasticidad, vértigos, fatiga, alteraciones cognitivas…

La progresión depende del tipo de EM y de la respuesta individual al tratamiento.

El diagnóstico se basa en: pruebas de imagen (placas de desmielinización), sintomatología clínica, la historia médica y una exploración neurológica. Dado que las lesiones en el sistema nervioso pueden estar producidas por infinidad de causas, normalmente no se considera el diagnóstico como positivo de la enfermedad hasta que no se aprecian dos placas de desmielinización y un brote de sintomatología.

Detectarla cuanto antes mejora la calidad de vida y permite actuar de forma precoz. Mantener un estilo de vida saludable, realizar ejercicio específico y acudir a centros de neurorrehabilitación tan pronto como comiencen los síntomas, permite retrasar la sintomatología, mantener la calidad de vida y la independencia durante el mayor tiempo posible.

 

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