La Esclerosis Múltiple es una enfermedad neurodegenerativa de carácter autoinmune. Esto significa que el propio cuerpo ataca a la melanina, la sustancia que recubre los nervios del sistema nervioso central. Esto produce lesiones en los nervios y causa inflamaciones, lo que altera la conducción de los mensajes nerviosos, que se vuelve más lenta y dificultosa, generando síntomas variables y fluctuantes.
Todavía no se sabe qué causa la Esclerosis Múltiple. Pero actualmente se están estudiando distintas posibilidades:
- Predisposición de origen genético
- Influencia de factores ambientales, como el tabaquismo o el déficit de vitamina D.
- Interacción de las dos anteriores.
Es una enfermedad que suele debutar entre los 20 y los 40 años, y se da principalmente en mujeres, que tienen el doble de probabilidades de sufrirla.
¿Y hay más de un tipo de Esclerosis Múltiple?
Existen tres tipos de EM, y dependerá de si la sintomatología surge en forma de brote o es algo lento pero progresivo.
- Remitente-recurrente: en esta, habrá épocas de brote, seguidas por períodos de mejora, en los que el paciente puede llegar a recuperar el estado previo al brote.
- Primaria progresiva: desde el comienzo, la enfermedad se presenta de forma lenta y progresiva. No habrá brotes, pero sí se notará un deterioro a lo largo del tiempo.
- Secundaria progresiva: comienza en forma de intermitente recurrente, por lo que habrá brotes, pero en un momento dado, estos dejarán de aparecer, y continuará de forma lenta y progresiva.
Además, debido a la variabilidad de áreas a las que puede afectar, se la conoce como “la enfermedad de las mil caras”. Sus síntomas y evolución varían significativamente de una persona a otra. No existen dos casos iguales, lo que la convierte en una enfermedad compleja de diagnosticar y manejar.
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